Fragmento de El Sur Nunca olvidaré la impenetrable oscuridad que envolvía la casa cuando tú desapareciste. Yo tenía 15 años y miraba a través de los cristales de mi ventana. Recorrían la casa de un extremo a otro, como si esperasen encontrar en alguna parte algo que negara lo que ya todas sabíamos. Cerré los postigos de la ventana y encendí la luz. Quería saber cuántas horas llevábamos esperándote. Y entonces, sobre la mesilla de noche, encontré tu péndulo, guardado en su cajita negra de laca. Me pareció que surgía de un sueño, de aquel espacio mágico y sin tiempo, en el que había transcurrido mi infancia contigo. Lo dejé oscilar ante mis ojos, sin buscar nada, como si yo hubiera perdido su sentido. Me estremecí al recordar que ya existía antes de que yo viniera a este mundo, pues con su ayuda tú habías adivinado que yo iba a ser una niña. —¡No!